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MENSAJES ANONIMOS QUE LLEGAN A CORDOBASOAZUL.

Cordobasoazul les comento MUY ANONIMO DE MI PARTE…

Otra vez López Martín… sí, otra vez dando la nota. Parece una constante ya. Un policía que, si todo funcionara como debería, tendría que haber sido apartado hace rato largo, pero que sin embargo sigue acumulando errores como si nada, con una impunidad que ya llama demasiado la atención.

Para entender un poco el personaje hay que irse un tiempo atrás, porque lo de “Martincito” no es de ahora. Arranca con aquel episodio bastante oscuro: un accidente de tránsito en estado de ebriedad donde terminó bastante lastimado. Hasta ahí, grave. Pero lo más llamativo vino después: compañeros del E.T.E.R lo sacaron prácticamente del hospital para evitar que le hicieran el dosaje de sangre. Un detalle no menor.

Después viene su ya conocida habilidad para “hacer desaparecer” móviles oficiales… o mejor dicho, para romperlos. Porque no es una vez, ni dos. Una de las más recordadas: una Fiat Toro que dejó prácticamente inutilizable. Y lo curioso no fue el choque en sí, sino el contexto… no fue ni yendo a su casa ni cumpliendo funciones claras. Y, como si fuera poco, la reparación terminó saliendo del bolsillo de los propios integrantes del E.T.E.R, a través de esos aportes obligatorios que nadie explica demasiado bien.

Pero Martincito no solo da la nota con los móviles. También tiene fama de manejarse con un carácter bastante complicado, sobre todo cuando entra en juego su círculo más cercano. Puntualmente, su relación a escondidas con una oficial jefe —a sus órdenes— parece tener más peso del que debería. Y acá aparece otro dato que suma ruido: esta jefa, hoy flamante al frente de un equipo táctico reconocido, tenía un historial bastante particular en su etapa de formación… curso al que la mandaban, curso que no duraba ni dos días. Algo que, para cualquier integrante del E.T.E.R, suele ser motivo suficiente para quedar afuera sin vueltas. Pero bueno, siempre hay excepciones… sobre todo cuando Martincito es juez y verdugo. ¿El resultado? Si alguien tiene un problema con “la primera dama”, como ya la llaman algunos, puede terminar trasladado a otra unidad en el interior de la provincia. Castigo encubierto, le dicen.

Y si hablamos de errores, hay uno que no pasa desapercibido: perder el arma reglamentaria. Sí, así como suena. En un supermercado, usando un móvil policial. Hay cosas que ya no se pueden maquillar.

Cuando le tocó estar en logística, la cosa tampoco mejoró. De hecho, muchos lo recuerdan como uno de los momentos más turbios dentro del equipo. Plata que nunca aparecía, aportes que no se sabía bien a dónde iban, y un “club del E.T.E.R” manejado por él que dejaba más dudas que certezas. Incluso, según comentan puertas adentro, al finalizar los cursos básicos el dinero que sobraba terminaba siendo repartido entre él y algunos oficiales jefes, una práctica que claramente suma más sospechas que explicaciones. A eso sumale ideas bastante particulares, como obligar a jefes a poner dólares para regalos de cumpleaños… decisiones que, como mínimo, generan ruido.

Y en lo operativo… tampoco es que destaque. Más bien lo contrario. Hubo un episodio bastante delicado donde una persona increpó al ex gobernador de Córdoba, lo insultó y se le acercó peligrosamente. ¿Quién estaba ahí, a centímetros, encargado de la seguridad? Exacto: Martincito. Un detalle que casi le cuesta el puesto.

En definitiva, la lista sigue. Hay más cosas dando vueltas, más situaciones que todavía están bajo la lupa, y una sensación general de que la historia está lejos de terminar. Por ahora, todo indica que la justicia ya empezó a mirar más de cerca.

Habrá que ver si, esta vez, Martincito finalmente empieza a hacerse cargo de todo lo que viene acumulando.

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